Recuerdo una época, no hace tanto tiempo, en la que me sentía como un barco a la deriva, sin brújula ni destino claro. Miraba a mi alrededor y veía cómo otros parecían navegar con propósito, atrayendo oportunidades y alegría con una facilidad que a mí se me antojaba un misterio inalcanzable. ¿Te ha pasado alguna vez esa sensación de estar viendo la fiesta desde fuera, con la nariz pegada al cristal? Yo vivía en esa constante frustración, preguntándome qué hacían los demás que a mí se me escapaba. Sentía un vacío, una desconexión entre mis anhelos más profundos y la realidad que me rodeaba. Cada nuevo intento por cambiar las cosas terminaba en el mismo punto de partida, reforzando esa creencia limitante de que la abundancia, en todas sus formas, no era para mí. ¿Será que tú también has sentido esa punzada de anhelo insatisfecho?
Continuar leyendo «Lo que nadie me contó sobre manifestar (hasta que mi vida cambió)»